Dirección

Calle Olivos No. 105, Col. Ampliación Candiani, Santa Cruz Xoxocotlán

VISIÓN 2010

SER UNA IGLESIA BIBLICA REFORMADA, CON VOCACIÓN DE SERVICIO, PROCLAMACIÓN, ENSEÑANZA Y MAYORDOMIA QUE SEA DE TESTIMONIO EN SU COMUNIDAD

MISIÓN 2010

SER UNA IGLESIA QUE CUMPLA SU TAREA DE PROCLAMACIÓN, PRESENTANDO EL MENSAJE DE FORMA INTEGRAL (CONOCIMIENTO, TRABAJO COMUNITARIO, SALUD Y ATENCIÓN ESPIRITUAL) A LA COMUNIDAD

miércoles, 7 de octubre de 2009

La Biblia y La Política

LA POLÍTICA Y LA BIBLIA[1]
(Basado en el libro Principios Teológicos y Políticos del Pensamiento Reformado (2001)
de Henry Meyer y Paul Marshall de Editorial Libros Desafío)


Algunos afirman que el pensamiento reformado quizá tenga un buen sistema teológico pero niegan que tenga un programa político que ofrecer más allá de algunas verdades generales respecto a la Soberanía de Dios en todas las áreas de la vida y del énfasis en que los ciudadanos le deben obediencia al gobierno.

Lo cierto es que el pensamiento reformado no sólo ha desarrollado sus propios principios políticos, sino que estos principios han enmarcado fundacionalmente sus teorías políticas, las cuales han sido aplicadas en varios lugares en el período moderno de la historia. Una razón importante por la que hoy no se escucha hablar de la perspectiva reformada de la política es que el mundo y no simpatiza con opiniones políticas basadas en la soberanía de Dios y en principios bíblicos. Si estas opiniones han de volver a ser populares, el cristiano tendrá que popularizarlas.
A. M. Fairbairm nos indica cuán importante ha sido el papel que Calvino desempeñó en la historia política: “El lugar que la historia dará a Calvino debe registrar el título de gran legislador. Como teólogo fue un seguidor, como legislador fue pionero. Su sistema de doctrina fue derivado, en tanto que su economía política rompió tierra nueva y cimentó el edificio social sobre principios nuevos. Ciertamente se merece el crédito haber establecido un sistema político y legal sobre un modelo que era suyo. Este modelo ha influenciado profundamente a todas las instituciones democráticas subsiguientes”. A su vez, Jean Jacques Rousseau ofrece un alto tributo a Calvino. “Aquellos que consideran a Calvino sólo como un teólogo pasan por alto la amplitud de su genio”.
Aunque es cierto que Calvino articuló principios políticos que “rompieron tierra nueva”, en realidad no desarrolló una teoría reformada completa del estado. Quizá el primero que presentó una teoría del estado bien desarrollada sobre bases reformadas es el autor desconocido de la obra Vindicciae contra tyrannos. Los principios de una teoría reformada del estado se encuentran en dos obras: Teodoro Beza escribió De jure magistratum y Francois Hotman, Franco-Galia.

George Buchanan escribió la obra De jure regni apud Scotos, en la que desarrolla una teoría política sólidamente enraizada en la doctrina reformada. El diestro filósofo luterano Julius Stahl trató de dar fuerza a un movimiento similar en círculos luteranos. Basando su teoría cristiana del estado en la soberanía de Dios, desarrolló una filosofía política que en muchos sentidos se asemeja a la teoría reformada.

La Biblia y la política
Para el creyente reformado la Biblia es en todo la regla de la fe y práctica. En consecuencia, también en su regla en el área de la política. Ya que la Biblia es su regla de fe y conducta, el creyente la consulta para orientarse en sus actividades políticas.

No comentamos el error de suponer que el creyente reformado presume derivar todo lo que piensa de la Biblia. La naturaleza y la historia nos enseñan muchas cosas que el cristiano agradecidamente usa en su teoría política. Pero dado que el libro de la naturaleza nos da tan sólo perspectivas imperfectas acerca de Dios y de la verdad, necesitamos algo que lo corrija. El creyente encuentra que la Biblia es el factor que corrige la condición confusa de la revelación natural.

Al adoptar la Biblia como fundamento de las ciencias políticas, el creyente reformado asume una posición singular. En la política, las opiniones y teorías humanas son las que deciden. En cambio, el creyente regresa a Dios.

La Biblia, de hecho, no nos ofrece ningún sistema político organizado que podamos usar. Ni nos ofrece un sistema teológico unificado. La Biblia contiene un sistema político más o menos desarrollado que se conoce como la teocracia mosaica. El creyente reformado no cree que la Biblia promueva un sistema de gobierno final y definitivo. La Biblia no declara que el gobierno debería de ser una monarquía, o una aristocracia, o una democracia. La Biblia más bien ofrece principios eternos que deben delinear y controlar todos los sistemas políticos. Estos principios nunca envejecen, sino que como todo principio son eternos, inmutables, y pertenecen a todos los tiempos y a todas las condiciones. Estos principios nos ayudarán a analizar críticamente los sistemas políticos para juzgar si son buenos o no.

¿En qué parte de la Biblia se encuentran estos principios? Algunos piensan que estos principios solamente se encuentran en algunos pasajes aislados de la Biblia. El creyente reformado cree que la base bíblica para sus opiniones políticas, teológicas o sociales, no se encuentran en simples textos aislados. Sólo a veces encontramos textos especiales, como “todos deben someterse a las autoridades públicas” o “por mí reinan los reyes” (Rom. 13:1; Prov 8:15)

El creyente reformado insiste en que los principios de la Palabra de Dios son aplicables no sólo a él sino a todos los ciudadanos. Así como Dios debe de ser reconocido como Soberano por todos, sea que así lo desee o no, también la Biblia debe ser la regla determinada para todos. Estos principios deben guiar especialmente la vida política del creyente. El creyente reformado no sólo declara que su alma pertenece a Cristo por la eternidad, sino que todo lo que se refiere a su vida temporal también pertenece a su fiel Salvador Jesucristo. A él, por tanto, le debe obediencia en todas las áreas de la vida.

Esperanza política
Al empezar el nuevo milenio, vemos que tanto el bien como el mal florecen. El impacto del cristianismo en el mundo occidental disminuye constantemente. Nuestra sociedad se aleja cada vez más de la Palabra de Dios. Sin embrago, aún vivimos en una de las grandes eras de expansión misionera en la historia de la iglesia. Hasta donde sabemos, el número de cristianos en el mundo se incrementa y el evangelio se esparce rápidamente en los continentes.

Los efectos corruptores del pecado se manifiestan en la crueldad y la perversión de una humanidad que persiste en vivir separado y en contra del Señor. Pero debido a que la gracia de Dios todavía sostiene nuestro mundo, los efectos del pecado son obstaculizados. Nuestro mundo no ha sido abandonado al poder del diablo. En todos lados has señales de esperanza y purificación en la medida que, por su misericordia, Dios preserva continuamente la creación. Vemos un conflicto entre el bien y el mal, entre el reino de Dios y el reino de este mundo. La época en que vivimos no nos da señales ni de una derrota final ni de una victoria inminente. Antes bien, vemos una pugna continua y creciente.

El creyente reformado no se abruma por quienes anuncian que el mundo se deslizará pronto a la destrucción, ni se entusiasma con los que esperan que pronto la iglesia triunfará sobre las fuerzas de las tinieblas aunque cualquiera de estos dos escenarios es posible en la providencia de Dios. En estos tiempos el bien y el mal existen en forma paralela, y Dios continúa enviando su lluvia sobre los justos y los injustos. El trigo y la cizaña crecen lado a lado, y se mezclan hasta el día del juicio (Mt 13:30)

Los continuos efectos del pecado
El gobernar un país enorme y administrar las imponentes organizaciones de un estado moderno ya serían tareas suficientemente difíciles si no hubiera pecado en el mundo. El reformado cree en la “depravación total” del ser humano, lo que nos aleja de esperanzas inocentes o utópicas en la política. Ninguna actividad en el mundo puede por sí misma derrotar al pecado, sino que ella misma también estará manchada por el pecado.

En verdad que estamos llamados a ser completamente cristianos en todo lo que hacemos, y se nos ha prometido que la mano de Dios será para bien en todo. Pero esto no es una garantía de éxito inmediato, ni en política ni en ninguna otra cosa. Con demasiada frecuencia los cristianos han pensado que pueden instituir un orden político completamente cristiano sobre la tierra. Muchos otros intentos políticos cristianos han terminado en el fracaso. Los puritanos reformados de Nueva Inglaterra y Calvino en Ginebra encontraron que sus esfuerzos por crear una reforma política fueron obstruidos por la corrupción.

Aunque Dios nos llama a ser cristianos genuinos en la política, no nos garantiza soluciones fáciles, claras o simples. Ni siquiera garantiza que habrá soluciones. Nuestra vida como cristianos simplemente consiste en hacer nuestra, con humildad y obediencia, la vocación que Dios nos ha dado. Las consecuencias últimas de lo que hacemos residen con el Señor. Dios no nos promete éxito terrenal ni nos llama a producir tal éxito. No se nos ha dado metas que alanzar. Como Jesús dice en el sermón del monte “no se preocupen por su vida, qué comerán o beberán, ni por su cuerpo cómo se vestirán…Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas…Por tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas”. Mt 6:25-34. Nos llama cada día a hacer justicia y promete que la bendición de Dios seguirá. No hacemos que las cosas buenas ocurran, más bien somos llamados a ser siervos obedientes confiando que, no importa lo que pase, todo está en manos de Dios y que él se agradará en usar nuestros esfuerzos.

Esperanzas políticas
Aunque debemos evitar toda clase de sueños utópicos y falsas expectativas, esto no significa que se nos llama a actuar en la arena política sin esperanza alguna. Tenemos mucha esperanza. En primer lugar, sabemos que la esperanza final está asegurada, ya que Jesús dijo a sus discípulos “¡anímense! Yo he vencido al mundo” Jn 16:33. Sabemos que habrá nuevos cielos y nueva tierra en la que habitará la justicia. En la sede central del edificio de la ONU en Nueva York están las palabras de la visión de Isaías acerca del reino del Mesías: “convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces. No levantará espada nación contra nación, y nunca más se adiestrarán para la guerra” Is. 2:4. Puede ser que la ONU no alcance esta meta, pero Jesucristo lo hará.

Sin embargo, más allá de las esperanzas futuras, encontramos gran consuelo en lo que Dios está haciendo aquí y ahora. Cuando el apóstol Pedro escribe que “el cielo y la tierra están guardados para el fuego, reservados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos” 2ª Ped 3:7., no solo describe la destrucción y el fin del mundo, sino que hace un paralelo con el sufrimiento y “destrucción” del mundo en los tiempos de Noé. En el tiempo de Noé, el Señor no acabó con el mundo sino que lo purificó y salvó a su remanente. Pedro apunta en la misma dirección usando la imagen del fuego del refinador que separa lo puro de lo impuro. Pedro está diciendo que los principados y las potestades de esta era y los gobernantes mundiales que se oponen a Dios pasarán, en tanto, que las obras genuinas de fidelidad y rectitud permanecerán. Las cosas que hacemos impulsados por la gracia y la misericordia de Dios, cosas hechas en fe y obediencia, no serán destruidas ni se perderán para siempre. Nuestras acciones fieles de hoy harán una gran diferencia para la eternidad.

Pero más allá de esta esperanza para el futuro, también tenemos esperanza para esta generación presente. ¡Dios está activo cada hora! Lo que hagamos puede mejorar o empeorar nuestra situación inmediata. No lograremos una transformación fundamental de toda la condición humana, pero si alcanzaremos verdaderos cambios que produzcan verdaderos frutos de justicia y de paz en nuestras vidas, y en las vidas de nuestros vecinos. Lo que hacemos produce, por la gracia de Dios, una diferencia aquí y ahora, y en el futuro. El apóstol Pedro habla de esto como “esperando ansiosamente la venida del día de Dios” 2ª Ped 3:12.

Trabajando en esperanza
Muchos cristianos gastan una cantidad considerable de energías e ingenio tratando de determinar el tiempo del regreso del Señor. Como reformados creemos firmemente que debemos de vivir esperando el regreso de nuestro Señor, pero sin distraernos ni usar la Biblia como una bola de cristal. Debemos recordar que Jesús mismo dijo que “en cuanto al día y hora, nadie lo sabe” (Mt 24:36)

Pablo criticó a los miembros de la iglesia de Tesalónica por ser haraganes (2ª Tes 3:6-13). Dejaron de trabaje y esperaban ociosamente el regreso de Jesús, aun después de que Pablo les había dicho “ustedes no necesitan que se les escriba acerca de tiempos y fechas, porque ya saben que el día del Señor llegará como ladrón en la noche” (1ª Tes 5:1-2). Por esto Jesús dijo a sus discípulos, “por tanto, manténgase despiertos porque no saben ni el día ni la hora” (Mt 25:13)

La manera de estar listos para su venida es siendo diligentes acerca de los negocios de nuestro Padre. Tenemos que predicar la Palabra, criar bien a nuestros hijos, tener una vida decente, estar activos en la política y ser responsables en cada cosa hasta que él regrese. Cuando regrese, sabemos que nuestro trabajo será aceptado, no porque seamos perfectos o hayamos hecho cosas maravillosas, sino porque somos aceptados a través de Jesucristo como hijos de Dios.

En resumen: Juan Calvino comentó ”todos los que están bajo el yugo de la Ley son semejantes a los siervos, a los cuales sus amos cada día les imponen tareas a cumplir. Éstos no piensan haber hecho nada, ni se atreven a comparecer delante de sus amos sin haber primero realizado plenamente la tarea que les han asignado. En cambio los hijos, que son tratados más benigna y liberalmente por los padres, no temen presentar ante ellos sus obras imperfectas y a medio hacer, e incluso con algunas fallas, confiados en que obediencia y buena voluntad les serán agradables, supuesto que no hayan realizado su obra con tanta perfección como quisieran. Así conviene que seamos nosotros y que convenzamos de que nuestros servicios son gratos a Dios nuestro Padre misericordioso, aunque sean imperfectos”.

Cuando Cristo vuelva, el mundo mismo será renovado, y entonces habrá nuevos cielos y nueva tierra. Podemos orar por ese día juntos cuando una voz sonará: “¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir” (Ap 21:3-4)

[1] Sermón con motivo de la celebración del mes (octubre) de la Reforma Protestante, predicación del día domingo 4 de octubre de 2009 en la Iglesia nacional Presbiteriana BERITH de la Ciudad de Oaxaca por el A.I. Isaías Jiménez Díaz

miércoles, 19 de agosto de 2009

PERFECCIONANDO A LOS SANTOS





Como objetivo general para el período 2009-2010, la Iglesia BERITH se ha propuesto alcanzar 30 nuevos creyentes para Cristo.

Para esta meta, debemos ejercitarnos en el cumplimiento de la gran comisión. Para este objetivo el día domingo 23 de Agosto iniciaremos el programa Perfeccionando a Los Santos que estaremos desarrollando en las próximas 64 semanas.

Este programa-taller se llevará a cabo en las 7 celulas de estudio que se abrirán:

Norte: Col. Reforma, 7 Regiones y Jardín
Sur 1: Colonia Zapoteca
Sur 2: Col. Vicente Guerrero
Sur 3: San Agustín de las Juntas
Oriente: Colonias Bravo Ahuja, Carrillo Puerto, calicanto, López Portillo y El Rosario
Poniente: Colonías Pueblo Nuevo, Fracc esmeralda y El Manantial
Centro: Colonías Aleman, Candiani y Xoxo

lunes, 3 de agosto de 2009

SERMÓN CON MOTIVO DEL MES DE LA BIBLIA

La importancia de escudriñar las sagradas Escrituras

La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Salmos 19:7

INTRODUCCIÓN:
En Deuteronomio 17:14-20 hay unas instrucciones para los futuros reyes en Israel. Nos muestran cómo podemos practicar el secreto de una vida basada firmemente en la Palabra de Dios. Versículos 18 y 19 dicen: “Y sucederá que cuando él se siente sobre el trono de su reino, escribirá para sí una copia de esta ley en un libro, en presencia de los sacerdotes y levitas. La tendrá consigo y la leerá todos los días de su vida, para que aprenda a temer al Señor su Dios, observando cuidadosamente todas las palabras de esta ley y estos estatutos.” La promesa de Dios, si el rey lo hiciera, fue un reino prolongado para él y sus hijos. David tenía ese deseo de oír, leer, meditar y estudiar la Palabra de Dios todos los días de su vida. Pocos reyes siguieron su ejemplo y prosperaron como Dios había prometido. Los demás sembraron las semillas de la ruina de la nación.
Hoy no tenemos necesidad de escribirnos una copia de la Biblia. Todos tenemos una o varias copias. Pero, ¿la llevamos con nosotros? ¿Leemos algo de ella cada día? ¿Estamos guardándola cuidadosamente en la práctica?
Para nada servirá tener una biblioteca llena de traducciones de la Biblia, comentarios de expertos o estudios bíblicos, si no los estamos leyendo y haciendo Punto de reflexión: Necesito escuchar la voz de Dios todos los días.
Pregunta para considerar: ¿Es importante para mí leer las sagradas escrituras? ¿Por qué?
1. En la Biblia encontramos dirección.
A. La dirección que necesita nuestra vida la encontramos en la palabra de Dios.
1. Porque para Dios (dueño de nuestra vida) No hay nada oculto. El sabe a donde deben ir dirigidos nuestros pasos, y cual es el camino que debemos andar. La Biblia dice: Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino. Salmos 37:23 Nada puede dirigir mejor nuestra vida que la palabra de aquel que nos creo, que nos conoce, y sabe nuestras necesidades. Si el nos dirige estamos en la ruta correcta.
a. La Biblia dice: Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.
Salmos 119:105
· El salmista compara la palabra de Dios con una lámpara de aceite.
· La iluminación en las casa hebreas era muy interesante.
1. Hay que partir de la base que la casa tenían una puerta y una o dos ventanas, esto hacia que la estancia fuera oscura, principalmente en los meses de invierno, donde la duración de la luz solar es menor. Por esto, la lámpara se consideraba, entre los aldeanos, como un lujo necesario. Cuando el sol se ponía, la puerta de la casa se cerraba y entonces se encendía la lámpara o las lámparas, permaneciendo encendida/s hasta que la luz del nuevo día hacia su aparición.
2. Con frecuencia y por motivos de comodidad, una lámpara al menos se mantenía encendida permanentemente. También por esta razón: El dormir sin luz se consideraba como un signo de extrema pobreza. Decir que se había apagado la lámpara de alguien era significar la pobreza de esa persona, la ruina, el final de una familia.
Lámpara es a mis pies tu palabra, a mi vida, a mi caminar diario, Entonces la persona que no tiene encendida su lámpara (la palabra de Dios) vive en una pobreza espiritual, está en ruina. La Biblia dice: Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento… Óseas 4:6 La palabra de Dios nos dirige en nuestra obra y camino, ¿Imagine que sería el mundo sin la palabra de Dios? Indudablemente seria un lugar tenebroso. La Biblia dice: Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, Y camino de vida las reprensiones que te instruyen, Proverbios 6:23 El mandamiento es lámpara que se mantiene encendida con el aceite del Espíritu, como luz que nos dirige al elegir nuestro camino y los pasos que damos en ese camino.
Todas las características que se le dan a la palabra de Dios tienen un gran significado.
1. La palabra de Dios nos confronta, y a la vez nos transforma, nos limpia.
2. La palabra de Dios es como aceite en las heridas. Viene a sanar toda la tristeza, todo enojo, toda decepción. La palabra de Dios cambia nuestra tristeza en gozo, nuestra duda en fe.
3. La palabra de Dios es refugio en las pruebas. Pudiéramos estar perdidos como náufragos en el mar, y aun perderlo todo hasta el aliento, pudiéramos estar hambrientos como un niño sin hogar pero sabemos que su palabra siempre nos sostendrá.
Aplicación:
Al tener todas estas cualidades, quedamos completamente expuestos ante la mirada de Dios, y ante nuestra propia conciencia. Vemos el interés de Dios por nosotros al darnos la Biblia, para buscar en ella el consejo que necesitamos en cualquier situación. Es por eso que en la palabra del señor encontramos dirección.
2. En la Biblia encontramos promesas
Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios. 2 Corintios 1:20
A. Nada puede volver más ciertas las promesas de Dios: que sean dadas por medio de Cristo nos asegura que son sus promesas seguras para usted y para mí.
B. Cada promesa va acompañada de un requisito que nosotros debemos cumplir. Nunca se apartara de tu boca esta libro de la ley…entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien. Josué 1:9 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa… abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
C. Yo le invito a buscar estas promesas y no solo buscarlas, sino pedirlas porque son para nosotros. La Biblia dice: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Mateo 7:7-8
D. Pero también quiero hacer la invitación de que usted cumpla con los requisitos de cada promesa. No recibimos porque actuamos y pedimos mal.
La Biblia dice: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Gálatas 6:7 Si no sembramos, pues no esperemos que se cumplan esas promesas en nuestra vida. Lo primero que tenemos que hacer es lo que hicieron las iglesias de Macedonia: Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas, Pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos. Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios.2 Cor.8:3- 5.
APLICACIÓN: No seamos del tipo de personas que se conforman con el estilo de vida que llevan, “Si, sé que hay muchas promesas en la Biblia para mí, pero no las recibo porque no quiero hacer la parte que me corresponde, jejeeje, creo que así estoy bien”. La Biblia dice: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman 1 Cor. 2:9. Y ¿Quiénes son los que le aman? Los que guardan los mandatos de Jesús.
3. En la Biblia encontramos fortaleza.
Se deshace mi alma de ansiedad; Susténtame según tu palabra. Salmos 119:28
A. Cuando podemos entender que Dios es nuestra fortaleza, no debe haber ninguna situación que nos derrumbe. Si El es nuestra luz, nuestra armadura, nuestra roca, la fuerza de nuestra salvación, nuestro castillo. En él está el buen consejo, la inteligencia y el poder, entonces tenemos que utilizarlo.
1. Caleb confió en la promesa de Dios y de ella provino su fuerza. Josué 14 2. Vendrán situaciones, pero si hacemos buen uso de todo lo que Él nos ofrece, día a día nuestras fuerzas serán renovadas y seremos más que vencedores. La Biblia dice: Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna. Isaías 40:29
B. Si no leemos la palabra de Dios, de donde podremos tener fortaleza, de donde podremos obtener consejo, nuestra vida está sin dirección, sin visión.
La Biblia dice:
La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Salmos 19:7
APLICACIÓN:
Este libro revela la mente de Dios, el estado moral y espiritual del hombre, el camino de salvación, el castigo del pecador no redimido y la bienaventuranza del creyente. Sus doctrinas son santas, sus preceptos obligatorios, sus historias verdaderas y sus decisiones inmutables. Léelo para ser sabio, créelo para estar seguro, practícalo para ser santo. Es luz que dirige, pan que sostiene y consuelo que alegra. Es mapa del viajero, báculo del peregrino, brújula del navegante, espada del soldado y la carta magna del cristiano. En la Biblia está el paraíso restaurado, el cielo abierto y las puertas del infierno descubiertas. Cristo es su gran tema, nuestra salvación su buen propósito y la gloria de Dios su meta. Debe ocupar la mente, gobernar el corazón y guiar los pies. Léelo con lentitud, con frecuencia y con oración. Es mina de prosperidad, un paraíso de gloria y un río de placer.
Nos es dado en esta vida, será abierto en el juicio y será recordado eternamente. Trata del deber más grande, recompensará la labor más excelente y condenará a todo aquél que juega con su sagrado contenido. Lee tu Biblia es lo más cerca que tienes de tu Dios.